Si el cáncer de pulmón o la cirrosis no aparecen supondré entonces que es verdad que todo lo que no me mata me hace más fuerte. Es viernes en la mañana, no dormí más de dos horas, espero por empezar jornada laboral. El día promete estar bien. Demasiado ansiosa por un viaje no muy largo, pretendo estar en algún lugar donde sepan y recuerden mi nombre, necesito sentirme a salvo del resto del mundo.
F. es una persona muy importante para mí. Hace años, cuando llegamos a la universidad éramos más pequeños. más simples, más ansiosos, teníamos de una u otra manera mayores seguridades en la vida. Ahora todo queda en ceros a la derecha. siempre hemos sido buenos amigos, me gusta tenerlo cerca, me gusta cuando hablamos y sostenemos un tinto entre las manos,almorzar ensalada y jugo con endulzante, me gusta que trabajemos juntos y recordar tardes amenas de palabras y risas. Es bueno pensar en todo lo que aprendí teniendolo cerca.
El saludo, la noche, el dolorcito de cabeza, la chaqueta de F, el abrazo de N. la sonrisa de A. La simpleza de S. y de C. , minutos antes la alegría de L. , esa alegría que me hace alegre cuando la veo. La tranquilidad de F. que siempre me da tranquilidad y me equilibra, la tranquilidad que hoy son ansias y cansancio. El bus, más luces, la cerveza, terminar de llegar, saludar gente desconocida, esperar gente conocida que no llega, gente que se pierde entre el cansancio y los intercambios viales. Graduarse ha producido una ligera y extraña reacción en L, Y, N, y ahora por supuesto en F.
Carne asada, ron, cerveza, cigarrillos por montón, el viento frío, el agua-ardiente que ya sabía a solo agua. Un abrazo que no esperaba, una alegría sincera por él, un rato de tristeza y confusión por mí. Una noche de celebración sin pensar en más futuro que la próxima semana,
La noche que se termina, el día que aún no empieza, el cansancio propio, mucho sueño y resaca prematura, pérdida de consciencia pero no de memoria. Hacer cosas estúpidas, creer en la gente, salir corriendo hacia cualquier parte en donde no me necesitan solo por el cariño hacia personas que ahora entiendo que empiezan a olvidar demasiados nombres. Demasiadas cosas. Las personas de siempre, un viernes que cambia un poco...
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jueves, 2 de abril de 2009
jueves, 25 de septiembre de 2008
mis lugares... (Parte I)
ganas de estar lejos, de ir lejos, de no volver, y de no ir.
ganas de ver caras conocidas pero olvidadas.
ganas de vino en un parque, o de espaguettis y atún,
ganas de películas, de libros, de fotos y más fotos.
ganas de caminar sin ritmo ni prisa,
ganas de ver a la familia que tengo en algún lado
ganas de saber donde viven,
ganas de quedarme callada, de no pensar, de no decir, de no explicar.
ganas de llorar y no llorar, de escuchar, de reirme y reirme.
ganas de ese lugar, de mi lugar, de sentarme toda la tarde.
ganas de estar ahí, de sentir el viento, de ver atardecer.
ganas de sacarme esa imágen y ese lugar de la cabeza.
ganas de ese lugar y esa imágen frente a mis ojos
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miércoles, 9 de enero de 2008
sinestesia
Era miércoles en Bolívar. el pueblo estaba solo, todo cerrado por supuesto.
el taxi me recogió a las 5:15 pm, el destino Medellín. la tarde fría, llovía mucho,
me gusta bolívar cuando llueve, caminar por sus callesitas mojadas. no importa ,esta vez solo era espectadora, cuando el taxi paso por el frente del parque, me dieron ganas de chuparme esa imagen desde atrás de la ventana, saborearla. ese parquesito de pueblo tenía sabor a menta, a menta de colorcitos, a quiero cerveza y ron en una cantina, a que la tarde tenía un sonido verde y naranja, y que el suelo era suave suave, el aire caliente fuerte y con textura de granizado de café de los andes. quería bajarme del taxi, quería una sombrilla roja, quería comer mago viche con sal.
quería recuerdos con sabor a menta y una tardecita sin ausencias nuevas.
quería recordar esos 30 segundos de lluvia en saborcitos que pudiera tocar cuando los pienso.
quería musiquita de colores entrando por mis ojos.
quería por un momento no volver a parpadear y conservar toda la sensación de esa imagen.

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