la luna sale amarilla y casi redonda en el horizonte. camino con las manos entre los bolsillos y las lucesitas de amarillas, blancas, rojas y verdes me recuerdan que esta noche es la primera función de un circo que recientemente llegó al pueblo, función a la que me niego a ir solo por el hecho de que son un circo perezoso que aluden a la comodidad de presentar su show en un coliseo para evitarse el trabajo de montar su carpa de colores. que lindas que son las carpas de los circos de pueblo, las improvisadas e inestables gradas hechas con tablas de madera y estructuras metálicas que con cada movimiento parece que van a ir a parar al suelo con todo el público que esta sobre ellas.
yo recuerdo las funciones bajo las carpas. la luz de los bombillos amarillos invadiendo el escenario improvisado, el olor dulce en el ambiente, el color rosa de los algodones, la textura de las manzanas acarameladas, las risas de los niños con la mía incluida por supuesto. también recuerdo y sobre todo el maquillaje pobre y mal hecho que caracterizaba a los payasos, los chistes repetitivos, el burro que lee, y por supuesto la música de suspenso mientras el mentalista hacia su acto.
hace como 3 años asistí al circo de las vegas, ellos tienen mejor publicidad, un costo más alto, pero al igual su carpa azul y blanca estaba remendada. no era mucha la diferencia. excepto por los animales. es decir, los leones con los colmillos limados, los osos con falda y el pelaje de color amarilloso y mirada muy triste, y por supuesto unas cuantas cebras que no estaban en mejores condiciones que los anteriores,,, ah y claro, la esfera de la muerte... o algo así. fue nostálgico pero triste. prefiero los circos de pueblo. prefiero las contorsionistas con trajesitos parecidos a los de las bailarinas de ballet. prefiero las manzanas acarameladas que siempre aporrean el paladar cuando después de varios intentos por dar el primer mordisco queda con puntas filosas en el caramelo, que buenas son las crispetas, el suelo lleno de crispetas, las suelas de los zapatos llenos de crispetas, que bueno era reírse dos horas por la módica suma de 500 $.
me gusta esa magia de colores, la disfruto, y me daría el lujo de disfrutarla de no ser por que sin carpa el circo no es lo mismo. pero bueno en otra ocasión será.
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sábado, 9 de mayo de 2009
jueves, 20 de marzo de 2008
un mal rato.
y por fin,
como quitarse unas gafas absolutamente negras.
por fin puedo ver hacia otras direcciones.
me encuentro entre literales basuras.
renuncio, no lo quiero, no los quiero,
no me sirven.
la petición para todos es que esten lejos.
la verdad es demasiado usual que me equivoque de esta manera.
lo poco usual es que me tardara tanto en notarlo.
estoy borrando nombres de mi cabeza, de mis listas mentales
de mis listas de memoria.
se quedan ahí , se quedan como recuerdos entre estas
callesitas de pueblo con sabor a solterita y a naranjado
sin tardes de lluvia.
solo quiero esos cuatro grandes ojos verdes.
eso es lo que necesito para estar bien.
y claro tal vez salir a volar un poco.
eso me caería demasiado bien.
como quitarse unas gafas absolutamente negras.
por fin puedo ver hacia otras direcciones.
me encuentro entre literales basuras.
renuncio, no lo quiero, no los quiero,
no me sirven.
la petición para todos es que esten lejos.
la verdad es demasiado usual que me equivoque de esta manera.
lo poco usual es que me tardara tanto en notarlo.
estoy borrando nombres de mi cabeza, de mis listas mentales
de mis listas de memoria.
se quedan ahí , se quedan como recuerdos entre estas
callesitas de pueblo con sabor a solterita y a naranjado
sin tardes de lluvia.
solo quiero esos cuatro grandes ojos verdes.
eso es lo que necesito para estar bien.
y claro tal vez salir a volar un poco.
eso me caería demasiado bien.
miércoles, 9 de enero de 2008
sinestesia
Era miércoles en Bolívar. el pueblo estaba solo, todo cerrado por supuesto.
el taxi me recogió a las 5:15 pm, el destino Medellín. la tarde fría, llovía mucho,
me gusta bolívar cuando llueve, caminar por sus callesitas mojadas. no importa ,esta vez solo era espectadora, cuando el taxi paso por el frente del parque, me dieron ganas de chuparme esa imagen desde atrás de la ventana, saborearla. ese parquesito de pueblo tenía sabor a menta, a menta de colorcitos, a quiero cerveza y ron en una cantina, a que la tarde tenía un sonido verde y naranja, y que el suelo era suave suave, el aire caliente fuerte y con textura de granizado de café de los andes. quería bajarme del taxi, quería una sombrilla roja, quería comer mago viche con sal.
quería recuerdos con sabor a menta y una tardecita sin ausencias nuevas.
quería recordar esos 30 segundos de lluvia en saborcitos que pudiera tocar cuando los pienso.
quería musiquita de colores entrando por mis ojos.
quería por un momento no volver a parpadear y conservar toda la sensación de esa imagen.

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