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lunes, 11 de mayo de 2009

lo no extraño de lo que extraño...

Max tiene los ojos verdes, y es blanco y suave. Lo que tiene de negro es poco en todo su cuerpo. Es apático y no le gusta la gente. Le gusta dormir y comerse todo lo que hay en el plato de salome. Siempre te mira de frente y te hace sentir como un hijo de puta, un severo fastidio en su vida. Ahora Max no me quiere. Antes solía dormir sobre mí, entre mi pecho y mi estómago, mordía mis cobijas para arrullarse. Le gustaban mis dedos de los pies, los miraba como si fueran las criaturas más extrañas jamás vistas. Además le encantaba el sabor de mis lágrimas, las secaba con su lengua áspera mientras yo le decía, todo está bien nene, yo te amo, tú me amas, y todo está bien. Se iba de mi cama en las madrugadas, cuando yo despertaba no estaba ahí, pero yo aún lo amaba y todo estaba bien.
Por su lado ella no me quiere hace mucho, lo prefiere a él que a Max o a mí. Y esta bien. En las noches dormía entre mis piernas, se metía por entre las cobijas como si estuviera explorando un laberinto y me hacía cosquillas al tocarme. Luego buscaba el calor de Max junto a mi pecho y se largaba cada que le daba la gana. Cuando ella era niña siempre estaba con migo, cuando Max llegó empezó a odiarme, y a quererlo a él, prefería su cama y sus piernas, sus caricias bruscas a mis abrazos, prefería sus ojos amarillos mirándolo a él que a cualquier otra cosa en el mundo, prefería su cuerpo amarillo tocándolo a él, eso la hacía realmente feliz. Supongo que todavía eso es lo que la hace feliz.
Max y Salome se ven bien cuando están juntos. Cuando juegan, cuando duermen y corren, y hasta se ven bien cuando no hacen nada. No se siente bien que estén tan lejos de mí. Pero ya no puedo hacer nada, no por ahora, si no nunca. Todavía los extraño demasiado. Aun lo espero a la hora de dormir, aun sueño su calor en mi pecho. Pero yo sueño demasiado. Siempre sueño demasiado. No importa si por fin despierto... siempre , siempre estaré soñando.

martes, 30 de septiembre de 2008

dos tigre de peluche...

un día como cualquier otro. este es como cualquier otro día. me paro de la cama y hago cosas como siempre. muchas cosas. pocas cosas. o hago nada y ya. estoy esperando una respuesta de un correo. lo abro lo leo. voy de visita. a visitar a los únicos amores de mi vida. a max y salo, ellos, ellos que están tan lejos pero que siempre me han hecho feliz. ellos que están con el por que conmigo solo tendrían problemas de espacio, lugar, tiempo, ellos que se quedaron cuando yo me fui por que ... aahhh, me da rabia, no me gusta sentir esto. en fin. voy donde ellos, a acariciarlos un rato, a verlos, a mimarlos, a saber donde viven, como viven.
un viaje más o menos largo, de polo a polo, de itaguí a castilla. pero llego despuesito de las tres de la tarde. logre llegar. encontré la casa.
salo, acostada en la única silla de la casa en cuanto me ve y me escucha, se enrolla y mete la cabeza entre sus piernas, se tapa la cara con la cola, no se si no quiere que la vea, o si no quiere verme, más bien la segunda, me mira con recelo, desconfiada, enojada cuando la toco. max, como siempre, metido debajo de la nevera, casi no lo saco, ese gato me hace feliz, pensar que le hice una cortada en un dedito de su pie derecho mientras le cortaba las uñas.
una hora, máximo dos, y me voy llena de pelos de gato, los abrace, los apreté y no quería soltarlos, los acaricie, los peine y los despeine, al final, ya no parecían enojados, es verdad si lo ponemos de esa manera, soy una mala madre.
aveces solo aveces uno abandona,lo abandona todo, tal y como estoy a punto de hacer yo en este momento.aveces uno espera y espera y luego se desespera. aveces uno se tiene que ir lejos, donde nadie lo vea, donde nadie lo escuche, donde nadie sepa nada de uno, donde nadie lo conozca o espere hacerlo.
aveces solo hay que pensar en lo que uno quiere, y empezar a hacerlo, cada vez desde cero.
y de la respuesta a una pregunta:
y por que no me dijiste nada, como fue que paso todo eso. por que la falta de confianza?
R/: por aclaración, no es confianza, las cosas son cuando son, como son. y la verdad ya no hay tiempo, ni tu ni yo lo tenemos...todas y todos estamos ocupados mirando a una montaña propia.

voy a acostarme, a tratar de dormirme, a pensar en ellos, a recordarlos, a soñarlos un ratico, si puedo...



salome la mona, y max el gordo blanco y negro... mis tigres de peluche.